Lupus y embarazo

El lupus eritematoso sistémico (LES) es una enfermedad multisistémica, paradigma de la patología autoinmune no organo específica, que afecta preferentemente a mujeres en edad reproductiva. El LES es un síndrome, mas que una enfermedad. El espectro de expresividad clínica es muy varibale. Incluye desde formas con afectación cutaneo-articular exclusiva, hasta formas con afetación de importantes órganos internos, especialmente, el riñon. Por tanto, no es extraño que pacientes con LES deseen tener descendencia o que pacientes embarazadas pueden desarrollar un LES durante o inmediatamente después del parto. En cualquier caso, si queremos analizar las relaciones entre LES y embarazo, debemos asumir dos cosas básicas:

De forma sucinta, diremos que en principio el tener un lupus no contraindica el embarazo. Sin embargo, hay que esperar el momento adecuado. En algunos casos concretos, con afectación importante de órganos internos, el embarazo estará contraindicado. Durante el embarazo y en el postparto, existe un cierto riesgo de sufrir alguna crisis. En general, estas suelen ser leves y fácilmente controlables. Es esencial el control exhaustivo por el médico obstétra y el especialista en lupus.

1.- La madre con LES
2.- El feto de madre con LES

La madre con LES

En principio y salvo excepciones, todas las mujeres con LES podrán quedar embarazadas.

La tasa de fertilidad durante los periodos de inactividad de la enfermedad es la misma que en mujeres sin LES
Es aconsejable esperar al menos 4-6 meses a partir de la remisión del último brote de LES antes de programar una gestación.

Entre un 10 y un 30% de mujeres embarazadas con LES pueden tener signos de actividad –leve- durante el embarazo.
La probabilidad de exacerbaciones de la enfermedad depende de la gravedad del LES previa al embarazo.

El riesgo de abortos es el doble o triple del esperado en población la población general. Con medidas y tratamiento adecuado, esta tasa de abortos puede disminuir.

La tasa de prematuridad (parto espontaneo antes de la semana 37), dependerá de la actividad del LES materno y del control materno-fetal durante toda la gestación.

La presencia de determinados anticuerpos como el anti-Ro (SS-A), pueden provocar complicaciones cardiacas fetales en un 10% de casos.

La totalidad de complicaciones médicas asociadas al LES durante el embarazo, pueden tratarse con éxito.

La mayor parte de fármacos utilizados para el tratamiento del LES son seguros durante el embarazo.

La lactancia materna no está contraindicada en pacientes con LES sin actividad o con actividad leve.

El uso de fármacos a las dosis prescritas por su especialista en LES, probablemente no contraindique la lactancia.

El feto en la madre con LES

El feto puede sufrir de forma “pasiva” los efectos del LES de la madre.

La repercusión fetal del LES materno, dependerá del grado de actividad del LES.

Hay que monitorizar repetidamente los anticuerpos anti-Ro y los anticuerpos antifosfolipídicos. Según los resultados, deberá modificarse el tratamiento materno para salvaguardar el bienestar fetal.

La complicidad entre el inmunólogo o especialista en LES y el obstetra debe ser absoluta. Debe garantizarse el control ecográfico mensual para poder objetivar alteraciones en el crecimiento.

En caso de detectar alteraciones –retraso de crecimiento intrauterino, alteraciones en el funcionamiento cardiaco-, la instauración del tratamiento adecuado puede revertir la situación.

Las pruebas de bienestar fetal también deben formar parte de la monitorización fetal habitual en este tipo de embarazos.
Si se detecta actividad en la enfermedad materna, esta debe monitorizarse y tratarse adecuadamente. El futuro fetal puede depender de ello.

Si se objetiva sufrimiento fetal y este no se resuelve con las medidas terapéuticas, debe pensarse en la cesárea electiva.

Síndrome de lupus congénito o neonatal

En ocasiones en que la madre es portadora del autoanticuerpo anti-Ro, este puede pasar al feto –pasivamente-, y provocar el denominado síndrome del lupus neonatal.

Se caracteriza por presentar todas o alguna de las siguientes manifestaciones clínicas:

· Alteraciones cutáneas
· Bloqueo cardiaco
· Linfadenopatías
· Afectación hepática
· Alteraciones hematológicas

Prácticamente nunca hay afectación neurológica o renal.

El curso suele ser autolimitado y desaparece espontáneamente antes de los 6 meses.

En general no precisa tratamiento, exceptuando cuando aparece afectación cardiaca.

 Tratamiento y su repercusión en la gestación y la lactancia.

La mayor parte de la mujeres que esten tratadas con ciertos fármacos útiles para controlar su enfermedad, podrán continuar administrandose si es preciso durante la gestación. Entre estos se consideran: corticoides, antipalúdicos de síntesis, azatioprina, AINEs, heparina, dosis bajas de aspirina, megadosis de gammaglobulinas, entre otros. Ciertos fármacos, como los llamados biológicos, no suelen administrarse por falta de experiencia.

De la misma forma, y dependiendo de las dosis utilizadas, también se podrá lactar usando ciertos fármacos.